Queridas defensoras de los animales:
ACERCA DE LOS CARROS pintados en amarillo y gris tirados por caballos enSanta Fe por arbitraria decisión de políticos de turno, envié cartas a dos conocidosdiarios de la ciudad de Rafaela y al más antiguo diario de Rosario,pero lamentablemente habría tocado puertasequivocadas. Supongo que los escritos sacuden un tema muy oscuro, motivo de tantos cuestionamientos de proteccionistas locales.
AUNQUE NUMEROSOS medios de prensa responderían -intereses mediante- a secretos“patrones políticos” (habría excepciones), no pensé que el asunto de la explotación y maltrato de caballos de dudoso origen, violatorio de la “olvidada” ley nacional No. 14.346 y contrario a los derechos de los animales sería silenciado en esa provincia.
UN DATO: la semana pasada se desataron tremendas lluvias y como siempre se inundaron barrios del Gran Buenos Aires, pudiéndose ver en noticiarios televisivos caballos de poca alzada tirando carros con cargas superiores a sus fuerzas en calles totalmente cubiertas por agua. Creo que la emergencia no justifica el cruel uso de los animales.
LOS GOBERNANTES no deberían aprovecharse y conformar a los pobres con “tolerancias” cuando cometen abusos e infracciones (CASO DEL MAL USO DE CABALLOS); tendrían que ayudar a los indigentes con soluciones creíbles y efectivas, es decir, sacarlos de situaciones de innecesario sufrimiento y
marginación, que tengan trabajo y viviendas dignas, derechos al estudio y cuidado de la salud, no dejarlos expuestos a los riesgos de la drogadicción, alcoholismo, caer en actos delictivos o vivir pidiendo limosna, menos consentirse oficialmente que los pobres causen perjuicios a otra parte de la sociedad que no es responsable del problema, es decir, no deberían permitir crecimiento de la inseguridad, atropellos e invasiones en puertas de domicilios de zonas céntricas, donde entre otras cosas hay permanentes destrozos de bolsas de basura (búsqueda de elementos negociables), ensuciándose impunemente veredas y tapando bocas de alcantarillas.
LAS AUTORIDADES no deberían aprovecharse de la indefensión de los pobres, usándolos a la hora de los votos con falsas “promesas” o comprando voluntades mediante trueques miserables, TAMPOCO ATRAERLOS CON DISPOSICIONES ARBITRARIAS PARA QUE USEN CABALLOS EN TIRO DE CARROS EN LA VÍA PÚBLICA.
EN LA CIUDAD autónoma de Buenos Aires donde reina la anarquía por fallas en el
timón oficial, entre otras irregularidades permitidas -para conservar “popularidad”-, podemos ver en horas de la mañana y atardecer decenas de carros tirados por caballos que peligrosamente se desplazan por calles y avenidas cercanas al centro, hechos con raíces en la inacción de fiscales, vista gorda
policial (Policía Federal y la “fantasma” Policía Metropolitana) por presuntos pactos de trastienda de una parte dominante de la clase política, es decir, existe una cadena de tolerancias, silencio y complicidades que involucra a sectores influyentes de la sociedad.
ESTÁ COMPROBADO que el dolor animal no conmueve a innumerables personas que viven alejadas de Dios y sometidas a patrones insensibles, tal vez demasiado preocupadas por engordar cuentas bancarias.
INDIGNANTE, acabo de leer en esta página dedicada a los caballos, que un hombre fue acusado por maltratar a un animal que tiraba carro chatarrero; según a noticia el equino quedó retenido en una comisaría de la ciudad de Santa Fe (desconozco si hubo intervención judicial) y habrían convocado a un
VETERINARIO POLICIAL que luego de revisar al animal certificó su “buen estado” a fin que volviera al trabajo en la calle.
CREO QUE FALTÓ filmar el operativo en presencia de peritos de parte y rápidamente radicar con patrocinio letrado una dura queja ante el Colegio de Veterinarios, porque ES COMÚN EN MUCHAS CIUDADES QUE LOS VETERINARIOS DE ÁREAS OFICIALES (POLICIALES, MUNICIPALES, ETC.) CERTIFIQUEN FALSEDADES previamente instruídos y respaldados (entiéndase: deshonestamente) por la superioridad para que no sean incautados animales y derivados a centros oficiales originandomolestias, gastos y trámites burocráticos, es decir, siempre encontrarían “bien” a los caballos maltratados, sin prestar atención si hay látigos visibles, arneses resecos arreglados con alambres, herraduras en mal estado, etc., TAMBIÉN PRUEBAS DE MALTRATO.
LOS CABALLOS no pueden criarse como si fueran perros comunes, su posesión debe estar amparada por documentación específica y uniforme en todas partes, es decir, no sirven argumentos como: “lo crié desde pequeño”, “es de mi hijo”, “era de mi padre”, “lo encontré” o “me lo regalaron”. Un caballo de dudosa procedencia debe ser inmediatamente retenido por las autoridades y con orden de
un juez de turno llevado en calidad de “depósito judicial” a un centro oficial o entidad dedicada a su protección con instalaciones cómodas.
LOS JUECES de recta aplicación de justicia no devuelven a los caballos maltratados ni de dudoso origen, los dan en tenencia definitiva a personas de bien.
LOS PROTECCIONISTAS NO DEBEN SENTIRSE DÉBILES, SON DECENAS DE MILES EN CADA
CIUDAD, UNA FUERZA PODEROSA, Y NO NECESARIAMENTE DEBEN ESTAR COMUNICADOS,
ESO LOS DEBILITA Y HACE PERDER TIEMPO; CADA UNO DEBE ACCIONAR EN SU ESPACIO
AYUDANDO ANIMALES, INCLUSO PROBANDO Y ANALIZANDO LOS ABUSOS E ILEGALIDADES QUE SE
COMETEN CON CABALLOS, PERROS Y GATOS; NUNCA VOTAR A LOS QUE “LEGALIZAN” EL MALTRATO NI
A LOS QUE SE LES ACERCAN CON PROMESAS (LA VERDADERA DEFENSA ANIMAL NO CAMINA JUNTO A LA POLÍTICA), NO OLVIDAR A LOS COBARDES QUE MIRAN PARA OTRO LADO Y NO RECURRIR A LOS QUE TAPAN LAS IRREGULARIDADES CON SILENCIO CÓMPLICE.
CARLOS ESTRADA
(periodista de investigación, dedicado a actividades ecuestres, asesor en asuntos equinos de centro cultural y tradicionalista y establecimientos de campo, con rescates de más de 500 caballos maltratados y procedentes de actos de cuatrerismo, proteccionista independiente de fauna salvaje con documentada trayectoria pública desde 1970, impulsor de incautaciones de reiterados millares de cueros, pieles y animales silvestres vivos del mercado negro, certificaciones oficiales y científicas mediante y máximos reconocimientos internacionales).
Buenos Aires, 8 de septiembre de 2010.