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JINETEADAS  PÚBLICAS  LUCRATIVAS,  SINÓNIMO  DE  BARBARIE,  NO  DE  "TRADICIONES”
Carlos Estrada
ARGENTINA- Con desagrado observé en la edición 46 del Festival Nacional de
la Doma y el Folklore de  Jesús María, provincia de Córdoba (espectáculo a
mitad de enero 2011, que noche a noche ha reunido a miles de turistas del país y de
otras naciones), que un competidor de posible nombre Luis Torres de San Luis,
cayó violentamente con su caballo y desde el suelo se lo vio insultar al animal
(hasta hubo un triste comentario del "gaucho" locutor) y le tiró un golpe
traicionero a la zona lumbar del caballo mientras éste trataba de
levantarse, lo que demuestra el poco respeto que tienen algunos jinetes por los equinos
que en definitiva son los que permiten al hombre que luzca su  equilibrio y
destreza, y saber perder debería ser regla del juego, sin agredir al animal que
defiende su lomo (para eso los forman rebeldes, les arruinan el carácter a latigazos,
piquetes de espuelas, horas atados a palenques y los picanean en la boca
con golpes de electricidad a través de metal sobre la lengua). Los hombres
se enojan y reaccionan con violencia con estas víctimas inocentes, lo que
demuestra cobardía en ciertos campesinos  (no generalizo) dedicados a crueles
jineteadas públicas, que al ser heridos por caballos y a veces muertos, no faltan los
devenidos “valientes” y borrachos impunes que se juntan para golpear o
matar equinos apartados en corrales porque dañaron a un jinete, delitos tapados
presuntamente a sabiendas por autoridades oficiales, organizadores y
tropilleros.  Conozco el tema por investigarlo desde adentro, incluso
desde muy joven he frecuentando estancias de familiares de más de 10.000 hectáreas
donde se formaron muchos domadores y vi florecer adictos a las competiciones
(cosas diferentes), recuperé caballos heridos en jineteadas en zonas serranas de
Córdoba en 1978  sufriendo grave caída junto a un potro desde lo alto de
un cerro al recibir sorpresivamente un fustazo el animal de parte de
alcoholizado individuo que no estaba solo, quedando yo seis meses con medio cuerpo casi
paralizado. 

 Amo el folklore y las tradiciones, máxime como descendiente de patricia
familia argentina, por ende, mi crítica no se refiere a las centenarias fiestas
campesinas, se centra exclusivamente en el maltrato de caballos.

  Sé que estos cuestionamientos tocan fuertes "intereses" de mucha gente,
  pero tengan en cuenta que no soy un improvisado, poseo suficiente  idoneidad,
me dedico a actividades ecuestres desde hace varias décadas, primero siendo
un niño me metía a caballo en el monte a buscar ganado extraviado (pero vivía en
la ciudad), después fui entrenado por dos especialistas en el arte y ciencia
de la equitación, además conozco técnicas de rehabilitación, problemas de
conducta  y derecho internacional animal, siendo asesor en  diferentes lugares.

 La reacción inexplicable del hombre contra el inocente equino caído fue
difundida a todo el mundo desde un canal de televisión argentino agregando
vergüenza a un deporte que raya la barbarie.
 
Rápidamente levanté mi voz de protesta en muchos medios periodísticos y en
uno solo apareció un opinólogo defendiendo lo indefendible, pero sin dirigirse
a mi persona. Dijo  que la gente proteccionista debería ayudar a los indigentes
que usan caballitos y no tienen dinero, y que la Patria se hizo a caballo y lo
único que nos queda son las tradiciones (en referencia a las jineteadas), “donde
se utilizan caballos que hacen buena vida y están cuidados” (más o menos usó
esos argumentos).
 
Como hay personas que salen al ruedo sin invitación, sentí que debía
contestar para que el público no se confunda y consuma falsedades.

 Expliqué respetuosamente a este señor que  son cosas diferentes lo que
analizaba y que el problema de los cartoneros que son millones e invaden ciudades
maltratando caballos en nombre de la "pobreza" debería ser solucionado por
los gobiernos que no se sabe qué hacen con el dinero de arcas públicas
(¿derroches? ¿enriquecimientos personales?), favoreciendo la anarquía, la impunidad, el
avance de los cordones de pobreza y sosteniendo la inseguridad bajo dobles
discursos. Dije que  no es tema de los protectores de animales encargarse
  del drama.
 
Que la Patria se haya hecho a caballo no tiene nada que ver con
"tradiciones" mal interpretadas;  sugerí al opinólogo que atara a un ser querido o a sí
mismo a un palenque, latigazos mediante, soportando piquetes de espuelas y pases
de electricidad por la  boca, a ver si después hablaban contentos de
"tradiciones", porque eso hacen con los potros.

Los caballos de las jineteadas (práctica distinta a la doma), son usados
durante quince o más años si son rebeldes, debiendo aumentar el mal carácter para
tener valor comercial en espectáculos públicos y no terminar descartados y en
mataderos clandestinos ¿cómo creen que se logra un animal irascible? 
ocurre que aquí ganan dinero criadores, tropilleros, organizadores, políticos,
intendentes, empresarios, puesteros, personal de seguridad contratado, peones,
capataces de campo, canales de televisión, radios, locutores de  jineteadas,
guitarristas y por supuesto los jinetes, entonces los que hablan sin conocer el asunto no
deberían servir a  intereses bastardos y crueles haciendo de voceros.

 LOS CENTROS TRADICIONALISTAS SE OPONEN A ESTE TIPO DE EVENTOS (sin puntos
en común con los llamados "tradicionalistas" a secas  inclinados por las
jineteadas, etc.).  A colación:  asesoro en asuntos equinos de un centro
cultural y tradicionalista y sé cómo piensan los verdaderos gauchos que
incentivan el amor por el caballo.
 
Como no soy un fanático, dije también que  las jineteadas podrían ser
aceptables si se encararan con otras reglas, algo que sólo explicaría en un proyecto
de ley, pero como están dadas las cosas en esta sociedad a la deriva, sería
tocar conciencias sordas.

 Cerré mi comentario señalando admiración por la destreza y elasticidad de
los participantes de jineteadas públicas,  desaprobando por supuesto,  el
castigo a los equinos.
 
Seguramente ahora numerosos devenidos “entendidos” en caballos que se
publicitan por todas partes, especialmente en Buenos Aires, van a tomar mis
conocimientos y constataciones desde adentro del problema y lo comentarán como
“sabidurías propias”, sin tener la honestidad de mencionar la fuente,  olvidando que
la idoneidad se adquiere con sacrificios, estudios,  campos, mucha práctica,
actividades ecuestres durante varias décadas, haber recibido instrucción
de expertos desde joven, asistido a entrenamientos, nacimientos, cuidados de
animales lastimados, recorrer centenares de exposiciones, criaderos,
lugares de doma y jineteadas, etc. 

 
CARLOS  ESTRADA  * escritor y periodista de investigación.
Buenos Aires, Argentina, 23 de enero de 2011.